miércoles, 17 de diciembre de 2014

¡Consejos para los propietarios!

Consejos para los propietarios


Hemos decido escribir esta entrada del blog para realizar un llamamiento a los propietarios y asistentes del curso y de los próximos.  

Como ya avisamos en el comienzo de nuestros cursos, los propietarios de los cachorros deberán realizar un gran trabajo (tanto en casa como en la calle) con sus cachorro durante todas las semanas de duración del curso como también el resto de sus vidas, para obtener los resultados que desean.

En nuestros cursos ofrecemos durante hora y media aproximadamente toda la información en cuanto a tema de interés, socialización y habilidades caninas; teórica, práctica y toda ésta información se facilita a partir de apuntes de cada clase.

Es por ello, que nosotros enseñamos a los propietarios a enseñar a su cachorro. La clase es una ayuda y una 'guía' para el propietario a seguir el aprendizaje de su cachorro. Nos gusta decir que... 'dejamos al cachorro con buen sabor de boca' en la sesión semanal del curso, de esta forma el propietario 'juega con ventaja' al practicar en su casa.

Por tanto, animamos y recomendamos a los propietarios, ya que tienen la información para educar a su cachorro, ponerla en practica. 



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Prácticas diarias

En éstas prácticas se deben tener en cuenta una serie de cuestiones:

1. El tiempo.
No se debe sobrepasar el tiempo de practica, ya sea, para solucionar un problema, practicar una habilidad o socializar. Como máximo el tiempo debe ser entre 5 y 10 minutos, no mas. 

2. Las distracciones.
Cuando se enseña algo a un perro:
1. Primero, siempre se debe realizar SIN distracciones, ya que de esta forma aprende mejor y más rápido. Ya de por si, un cachorro se distrae, por tanto, se debe empezar SIN ningún tipo de distracción (gente, perros, niños...) y...
2. Poco a poco ir añadiendo distracciones dependiendo de como le vaya al perro en el ejercicio. 

Es decir, si el cachorro no entiende lo que le enseñamos, no debemos añadir distracciones, en cambio si va mejorando cada vez podemos añadir una persona, luego dos, luego un perro... 

Esto no es matemático, por tanto, dependerá de cada perro y del aprendizaje individual.

Por ello:
1. Se debe practicar en casa (lugar tranquilo y sin distracciones).
2. Practicar en el exterior (lugar con más distracciones) influyen en el aprendizaje del cachorro, se le debe ayudar en este sentido y empezar en un lugar tranquilo.

RECUERDA: ves aumentando poco a poco las distracciones.

3. Las distancias.
Las distancias sobretodo aplicadas a ejercicios como la llamada o el quieto, también para la socialización (en el caso que tenga problemas, ya sea con: gente, perros, ruidos...). 
1. Se debe empezar a una distancia que el perro se sienta seguro y no haga señales de calma. Poco a poco, iremos cortando la distancia y lo que asustaba o causaba agresivadad al cachorro, se irá acercando siempre y cuando el cachorro esté a gusto y no presente ningún tipo de incomodidad. NUNCA vamos a forzar al cachorro.

4.Los premios.
Muchos propietarios se preocupan porque piensan dependerán toda su vida a la riñonera de premios que ofrecemos en el curso, no tiene porque ser así. Un premio puede ser: comida, un juguete, un alago (verbal 'muy bien chico' o físico 'caricia'). 
Si el propietario va variando de recompensas sin hacer un cambio brusco de: dar muchas chuches al principio y al día siguiente ni una, es normal que el cachorro no haga lo que se le pida. 
Por tanto, se debe variar y utilizar diferentes tipos de premios e ir progresivamente quitando chuches (comida) para el dia de mañana no tener que ir con la riñonera a todos lados, aunque al principio, es muy recomendable llevarla.

Ejemplo: pedimos a 'Toby' un sentado y premiamos con una 'muy bien' + caricia + un trozo de pavo, poco a poco solo daremos la caricia hasta conseguir en varias semanas decirle tan solo un 'muy bien'.


5. La curva de extinción.

Cuando se trabaja con perros con métodos amigables

evitando castigos, presiones y miedos innecesarios una de 

las técnicas más utilizadas es la extinción



Sucede que la  mayoría de los comportamientos

 indeseados que  realizan los perros están directamente 

relacionados con la intención de llamar nuestra  atención. 

Así, algunos  perros, a falta de toda la atención en forma de 

caricias,  interacción positiva, juego y compañía que les 

gustaría  recibir, empiezan a encontrar otras maneras menos  
satisfactorias pero aun así reforzantes.



Esto ocurre cuando un perro que quiere que estemos



pendientes de él y no lo consigue, de repente ladra y



nos giramos hacia él y le decimos “¡eso no!”.


Nuestro perro agacha las orejas, deja de ladrar y ve como

volvemos a girarnos hacia la tele para seguir viendo el  

noticiero y continuamos ignorándolo… entonces el perro da 

unas vueltas, vuelve a estar nerviosillo y ladra… y el 

 propietario vuelta a chillar un ¡Calla!.

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Sin saberlo estamos entrenando paso a paso su

 capacidad de ladrar cuando se le presta atención... 

(El simple hecho de decirle ese ¡Eso no! o ese ¡Calla!), 

ya le damos atención y por tanto, volverá a repetirlo.



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¿Cómo puede ser esto si le estoy castigando por 

hacerlo?
Pues bien, resulta que cuando le reñimos, también le prestamos atención, que es exactamente lo que el quería.

Los niños (y lo grandes también) hacen lo mismo, con  el tiempo saben qué cosas te molestan y si no les  prestas atención cuando te la demandan se dirigen  automáticamente a hacerlas, puesto que así les tendrás que prestar atención si o si.


Creo que es hora de asumir responsabilidades y entender que, sin quererlo, hemos sido nosotros los que le  hemos enseñado a hacerlo y que en el ultimo de los casos  a nuestro perro (o niño) le gustaría que le   prestáramos atención de otra forma y no tener que  conformarse con esta realidad. Es entonces cuando entra en juego la técnica de la extinción de un comportamiento. 

Y se basa ni más ni menos que en dejar de reforzar comportamientos que nos molestan de 

nuestro perro. Es decir, nuestro perro podrá entender, ahora sí, qué nos molesta y qué no, y lo aceptará de muy buen ánimo puesto que lo que menos quiere es una mala relación.



La  famosa “curva de extinción de un comportamiento”. 

Este nombre se refiere al proceso de pasar de reforzar

dejar de hacerlo.



Volvamos al ejemplo:

Ya han pasado meses con nuestro perro ladrando y  nosotros pidiéndole que se calle una y otra vez.

Decidimos no prestarle más atención cuando ladre, así  nuestro perro entenderá que no es una buena forma de  llamar la atención y dejara de hacerlo… y es rigurosa mente cierto. 

Solo que antes de que estos suceda el perro empezara a ladrar más fuerte, más tiempo, probablemente gemirá, nos dará con la pata y alguna cosilla más.

Y esto por qué?!?!?!?

Porque él aun no entiende nuestro cambio de decisión. Nosotros pensamos en cambiar algo, pero él no lo sabe, por lo que parece pensar “EEoo, estoy aquiiii, no escuchas o qué?!”


Entonces la primera vez que lo hagamos, 

 seguramente será duro de soportar, así también pasará 

 la  segunda vez y no sea hasta la tercera que empezará 


entender que ya no prestarás atención por ladrar.



Normalmente utilizando bien esta técnica, se obtienen  


buenos resultados en pocos días, dependiendo de cuánto 



tiempo se le ha reforzado.



Sobretodo debes confiar en que tu perro, llegará a 

entender lo que le quieres decir y tener mucha 

paciencia.


Curva de extinción: fuente del educador canino Nicolás Planterose.



6. Constancia.

Animamos a los propietarios a que practiquen CADA 

DIA,  tan sólo 5 - 10 minutos ¡tampoco es tanto!, se debe 

ser  constante para poder tener grandes resultados. 

No sirve de nada machacar el dia anterior al cachorro a 

hacer los ejercicios que durante la semana tiene que 

realizar.



7. Paciencia.
Somos conscientes que en una sociedad en la que los animales suelen ser tratados a base de castigos, igual con los niños, cueste no utilizar correcciones ni castigos. Pero se debe intentar, es cuestión de mentalizarse y de utilizar las alternativas que ofrecemos en el curso para guiar al cachorro y no castigarlo. 

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